Ecografía Veterinaria
Diagnóstico preciso, rápido y sin dolor
La ecografía permite observar en tiempo real los órganos internos de tu mascota sin procedimientos invasivos, facilitando diagnósticos oportunos y tratamientos más efectivos.
A diferencia de una radiografía, que congela una imagen, el ultrasonido muestra el movimiento: cómo se contrae la vejiga, cómo fluye la sangre, cómo se mueve el intestino. Eso lo hace especialmente útil para mirar tejidos blandos, donde los rayos X aportan poco. Se ve la forma, el tamaño y la textura de cada órgano, y también líquido libre en el abdomen, quistes o masas que no se palpan desde fuera.
Es un examen indoloro y no usa radiación, así que puede repetirse cuantas veces haga falta para seguir la evolución de un tratamiento. Tu mascota permanece acostada y despierta; solo en animales muy inquietos o adoloridos valoramos una sedación suave, siempre conversándolo contigo antes.
Para que las imágenes salgan limpias solemos pedir ayuno de entre seis y ocho horas —el gas del estómago y del intestino bloquea el ultrasonido— y, si vamos a mirar vejiga o útero, que tu mascota llegue sin orinar. También hay que rasurar la zona: el pelo atrapa aire y el aire no deja pasar el sonido. Es un rasurado pequeño y el pelo vuelve a crecer con normalidad.
En hembras, la ecografía confirma gestación y permite seguir el desarrollo de los cachorros y estimar cuántos vienen. El veterinario revisa las imágenes contigo durante el examen y te explica qué está viendo, sin que tengas que esperar días por un informe.
Qué evaluamos
- Hígado
- Riñones
- Bazo
- Páncreas
- Estómago
- Intestinos
- Vejiga
- Útero y ovarios
- Próstata
- Gestación
Beneficios
- Procedimiento seguro
- Sin dolor
- Resultados inmediatos
- Alta precisión diagnóstica

